“La tecnología no lo es todo, y un Programa de Seguridad excesivamente orientado a la tecnología adolecerá de ciertas debilidades”

 Charlamos con Ramón Serres, experto en ciberseguridad y CISO & IT Manager de Almirall, sobre las nuevas tecnologías en ciberseguridad. 

CyberSecurity News (CSN): ¿Podría, brevemente, contarnos cuál ha sido su trayectoria hasta llegar a ser CISO de Almirall?

Ramón Serres (RS): Mi posición como responsable de Seguridad de la Información en ALMIRALL llega después de una larga trayectoria tanto dentro de ALMIRALL, como en etapas anteriores, principalmente como consultor en Price Waterhouse Coopers, y como IT Manager en un centro de Desarrollo de Henkel, sector gran consumo.

 

CSN: ¿Por qué decidió meterse en el sector de la ciberseguridad?

 

RS: En el momento en que ALMIRALL me ofreció esta posición, había una clara oportunidad de acercar la función al negocio, darle un claro enfoque a la gestión de riesgos, y establecer un sólido vínculo entre Seguridad de la Información y la Dirección de la compañía. Los retos que ello planteaba a nivel de Comunicación, Gestión y Liderazgo eran ámbitos en los que pensé que yo podía dar el valor que esperaba ALMIRALL.

CSN: ¿Cuáles diría usted que son las necesidades básicas en ciberseguridad en el sector biofarmacéutico

Hay ciertos escenarios de riesgo que no son tan diferenciales de un sector a otro. Ejemplos de ello son la interrupción de operaciones como consecuencia de un ransomware. Este tipo de situaciones pueden tener un impacto económico evidente en ventas, en falta de productividad, reputacional incluso, o regulatorio si se llega a incumplir alguna obligación de abastecimiento. En ese sentido hay que desarrollar todos los ámbitos desde la concienciación del personal, la protección de las infraestructuras de IT con estándares y buenas prácticas, la planificación en la respuesta ante incidentes, y la capacidad de recuperación.

Otro escenario ya común a todos los sectores debido al marco normativo es el de la protección de datos personales. Ya antes de GDPR era una obligación regulatoria relevante, pero a raíz de la entrada en vigor de la GDPR se han tenido que fortalecer ciertos controles internos y dotar a las estructuras de control de más recursos.

Aparte de estos dos escenarios de riesgo más generales, sí podemos mencionar otros más específicos de nuestro sector, como son el riesgo de fuga de información, particularmente en lo que concierne a información sensible de Investigación y el Desarrollo, o escenarios que afectan a equipamiento y sistemas de control industrial, cuya manipulación indebida podría conllevar riesgos físicos en las personas, y por lo tanto, deben ser tratados como críticos.

CSN: ¿Cree que las nuevas tecnologías en ciberseguridad reciben la importancia que realmente tienen?

RS: La tecnología es importante y, obviamente, juega un papel fundamental en la gestión de la ciberseguridad. Sin embargo, la tecnología no lo es todo, y un Programa de Seguridad excesivamente orientado a la tecnología adolecerá de ciertas debilidades que sólo llegaremos a cubrir si balanceamos el foco en tecnología; con un foco en la Gestión de Personas (concienciación, formación, motivación por la Seguridad, etc), y en la organización y procesos, dado que en muchas ocasiones, a pesar de tener una tecnología adecuada, la operación de dicha tecnología no es efectiva debido a carencias en la definición de responsabilidades, o en los procedimientos asociados a su operación.

CSN: ¿Cuál es el nivel de investigación en tecnologías de ciberseguridad que se requiere para el despliegue de una red de trabajo más segura?

RS: En mi opinión, cada compañía debe determinar qué tecnologías son las que le encajan mejor en cada momento, lo cual es una decisión a tomar en función de multitud de variables: su infraestructura actual de IT y su estrategia de IT, su mapa de riesgos y cómo dicha tecnología pretende mitigar riesgos relevantes, su contexto, posibilidades económicas y, por encima de todo, sentido común para realmente apostar por tecnologías que tengan sentido en su contexto, que no necesariamente son las mejores del mercado o las que, según evaluaciones de terceros, son las mejor posicionadas.

CSN: El objetivo principal de un proyecto de seguridad cibernética es conseguir un mayor grado de seguridad, pero para conseguirlo las compañías deben investigar y desarrollar nuevos conocimientos en el campo de la ciberseguridad. ¿Están las empresas invirtiendo el tiempo y la financiación necesaria para ello? 

RS: Desde un punto de vista más académico, el objetivo de los proyectos de seguridad es el despliegue de soluciones (tecnológicas y también de organización y procesos) para mitigar riesgos y obtener un nivel aceptable de riesgo. 

Dicho esto, aunque no se puede responder generalizando, sí pienso que a medida que las empresas van sufriendo ataques reales, o van conociendo ataques a compañías cercanas, aunque no necesariamente de grandes corporaciones, van tomando entonces decisiones de inversión en Seguridad, creando equipos con conocimiento y habilidades, y trazando planes concretos para reconducir su mapa de riesgos.

CSN: ¿Cuáles son las tecnologías en materia de ciberseguridad que se prevén de cara a finales de este año?

RS: Creo que la aplicación de la inteligencia artificial a los sistemas que los Centros de Operaciones de Seguridad (SOC) utilizan para la correlación de alertas y priorización, acabará teniendo un retorno claro para llegar a reducir los llamados “falsos positivos” y ser capaces de detectar rápidamente aquellas alertas que realmente representan una amenaza para la compañía.

CSN: ¿Qué fundamentos requiere la investigación y la innovación en nuevas tecnologías para la seguridad cibernética?

RS: El sentido común. Es decir, buscar soluciones a los problemas y no al revés: buscarle un problema a una solución. Es fundamental que la investigación y la innovación estén orientadas a resolver aquellas situaciones que a las compañías nos resultan un riesgo. De lo contrario, uno puede acabar viendo tecnologías con escasa utilidad y que, por lo tanto, no tengan un valor claro en la mitigación de riesgos.

CSN: Es un hecho que la digitalización acelera la exposición a ciberriesgos, ¿cómo ha afectado la pandemia de la Covid-19 en el sector biofarmacéutico?

RS: Cuando en 2020 entramos en fase de confinamiento y el trabajo en remoto se tuvo que implementar de la noche a la mañana y de manera masiva para todas las organizaciones, fue cuando las compañías que no estaban preparadas, sufrieron un cambio más drástico en su perfil de riesgo.

No fue el caso de ALMIRALL, dado que nuestra infraestructura de IT ya estaba preparada para el trabajo en remoto. Lo que sí es cierto es que ese nuevo contexto desencadenó acciones de concienciación a todo nuestro personal, y una monitorización más activa de ciertos indicadores de riesgo.

CSN: Por último, como en ciberseguridad, ¿cuáles cree que son los consejos que todos debemos seguir para obtener un buen nivel de ciberseguridad?

RS: A nivel personal, hay que mantener siempre un nivel de alerta alto. Debemos estar concienciados y prestar atención a los muchos consejos que vamos recibiendo por parte de nuestras compañías, de entidades públicas y de otras organizaciones. Hay muchos riesgos asociados a las oportunidades del mundo digital, pero sobre todo, el riesgo de suplantación de identidad es clave, con lo cual hay que tomar todas las precauciones posibles para asegurar que estamos tratando con quien creemos estar tratando, esto es, verificar la identidad correctamente, y tomar precauciones para que nuestra identidad tampoco sea suplantada.

 

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