De WhatsApp a Telegram, y tiro porque me toca

15 mayo, 2020
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Iñigo Ladrón Morales, Chief Innovation Officer & PM Director en Ciberalarma

La verdad sobre la supuesta censura de WhatsApp en tiempos de crisis y la avalancha de usuarios que han llegado recientemente a Telegram

Estos últimos tiempos están siendo algo convulsos. Si ya lo eran «per se» y con el estado de las cosas, la pandemia del Coronavirus y todo lo que la rodea en cuanto a bulos, fakes, Fake News, DeepFakes, manipulación, información errónea o engañosa, etc., ha venido a «avivar el fuego» aún más.

En esa vorágine WhatsApp (de Facebook, Estados Unidos) ha desempeñado un papel crucial «echando aún más leña al fuego» si lo podemos decir así, o mejor tal vez, contribuyendo a la rápida (inmediata) difusión de la información. Otra cosa es cuál es esa información, el grado de veracidad de la misma, qué objetivo tiene, cómo se consume, cómo se usa y cómo se difunde.

Precisamente, y supuestamente por eso y por el enorme volumen de noticias erróneas, engañosas, falsas, bulos, fakes, deepfakes, fotos manipuladas, memes, etc. que movía de inmediato, WhatsApp anunció que limitaba el reenvío de determinados mensajes. 

  • Reenvío a un solo destinatario. Así lo hemos experimentando, entre otras cosas, viendo como no podíamos reenviar un mensaje a varios destinatarios al mismo tiempo, a otros usuarios y/o a otros grupos de usuarios, pero a todos a la vez, sino que sólo lo podíamos hacer de uno en uno (usuario por usuario y grupo por grupo en N envíos).
  • 5 reenvíos. Además, WhatsApp también ha limitado el número de veces que se puede reenviar un mismo mensaje, concretamente permitiendo su reenvío a un total de solo 5 destinatarios como máximo (ya sean éstos usuarios, chats y/o grupos).

Entre otras de las restricciones o limitaciones, WhatsApp también había y ha implementado las siguientes: 

  • Número máximo de usuarios por grupo. El «tamaño» de los grupos de chat quedó limitado a un total máximo de 256 usuarios por grupo.
  • Bot «anti-bulos». En este caso WhatsApp desarrolló un bot, chatbot, o robot (un perfil o usuario de WhatsApp detrás del cual no hay una persona física sino un automatismo, o un «frontal» detrás del cual hay muchas personas chequeando y funcionando como un solo usuario) con el objetivo de detectar y desmentir bulos y noticias falsas

Junto con él, WhatsApp notificó que sólo puede ver los mensajes que se envían directamente al bot o a un grupo de WhatsApp checker, pero no pueden ver cualquier otro, apelando así a la libertad. 

Éste bot conecta automáticamente a los usuarios de WhatsApp que así lo quieren con determinados grupos de chequeo y verificaciónfact checkers«) de bulos y noticias falsas para ser contrastadas y en caso de falsedad, desmentidas. Algunos de ellos, son los siguientes: 

  • Maldita.com (MalditoBulo).
  • EFE Verifica (de la Agencia EFE).
  • AFP.
  • Newtral.
  • IFCN (International Fact Checking Network), Poynter.

Además, se pusieron en marcha otras iniciativas como:

  • Otros grupos independientes de verificación o fact checkers, siendo éstos organizaciones locales, nacionales e internacionales que cuentan con un nutrido grupo de personas contrastando continuamente contenidos, noticias e información, a modo de verificadores, en más de 70 países.
  • Otras cuentas de WhatsApp de verificación independientes donde poder enviar también mensajes para que sean analizados y contrastados.
  • Donaciones a la OMS (Organización Mundial de la Salud), Unicef, la IFCN (International Fact Checking Network, organización de grupos de verificación de hechos), etc.

Por otro lado, WhatsApp también realiza, y se plantea realizar en el futuro, acciones de educación pública y probablemente implemente en breve la inclusión de avisos de advertencia junto con los mensajes sospechosos que nos permita contrastarlos de inmediato con estas fuentes e incluso valorarlos o catalogarlos con una simple pregunta como «¿seguro que esto es cierto?«.

Las medidas ya tomadas por WhatsApp fueron drásticas (y supuestamente temporales) con el objetivo de minimizar, de inmediato, «de un día para otro«, y de algún modo factible, la elevada difusión de mentiras, datos e informaciones inexactas y sesgadas, contenidos manipulados o falsos, etc. E incluso también para reducir el inmenso volumen de comunicaciones y transacciones que supuestamente estaban afectando a los operadores… pero esto ya, probablemente en un muy segundo término y no demasiado prioritario.

Pero en este escenario ha surgido la duda y el gran debate… «¿es esto políticamente correcto desde el punto de vista de la libertad de expresión y de la libertad de información?»… No parece estar cristalinamente claro, teniendo tanto fans incondicionales como detractores.

Unos consideraron todo esto como algo correcto, apropiado y hasta muy acertado, otros innecesario, algunos incómodo y una falta de sensibilidad y sentido común en cuanto a UX (usabilidad y experiencia de usuario), otros sin embargo lo interpretaron (junto con otras medidas) como serios, graves y muy preocupantes problemas de privacidad y recortes de libertades.

Todo ello, unido a que «hace bien poco» también se corrió el rumor de que las comunicaciones de WhatsApp (todos los mensajes que nos enviamos entre nosotros) no estaban cifradas (codificadas o encriptadas) de extremo a extremo (desde el origen hasta el destino) y que, por lo tanto, alguien que no fuese ni el emisor ni el receptor, no solo las podría interceptar, sino que también las podría leer/ver sin problema, pues estaban «el claro«, sin codificar… hizo que WhatsApp se viese forzado a implementar su mecanismo de cifrado y así nos lo anuncia ahora siempre que puede (especialmente cuando comienzas un nuevo chat con alguien o con un grupo) ;-)…

Por su parte, Telegram (Rusia) usaba (y usa) MTProto, que es un protocolo de cifrado propio, al que todavía, a día de hoy, parece que no se le ha descubierto aún ninguna vulnerabilidad de seguridad/ciberseguridad (aunque, al tiempo).

Ya que, existía y existe un buen e interesante competidor, como es Telegram (entre otros), que ya lo hacía tiempo atrás y que parecía ser mucho más robusto y seguro, parece que ha conseguido un reciente, y productivo «efecto llamada«, campaña de captación, o como lo queramos llamar. 

En efecto, hemos visto un llamativo efecto «migración» de WhatsApp a Telegram (lo que no quita que los usuarios sigan usando el primero de ellos y/o ambos) que ha tenido lugar en estos días de forma «relativamente masiva«, o al menos con mucha más asiduidad que antes de nuevos usuarios que, a diario, se abrían una cuenta de Telegram y comenzaban a usarlo (probablemente más relacionado con comunicaciones laborales debidas al teletrabajo que personales) durante el Estado de Alarma, confinamiento y la pandemia del Coronavirus (COVID19).

Pero, respecto a las supuestas limitaciones de libertad, ¿qué hay de cierto en ello? ¿Se trata de un tema de ciberseguridad, o de simple comodidad y experiencia de uso? Además de que permita realizar envíos y reenvíos masivos y de tener otras peculiaridades que no tiene WhatsApp, ¿es Telegram realmente más seguro que WhatsApp? ¿Tiene algo que ver que uno sea estadounidense y otro ruso (a modo de continuidad de la guerra comercial y tecnológica entre Estados Unidos y Rusia, similar a la de Huawei en el caso de China)? ¿Migrará la gente de forma masiva a Telegram, de forma definitiva?  ¿Dejaremos de usar WhatsApp con el tiempo para usar mayoritariamente Telegram?… 

Mientras escribo estas líneas no puedo evitar que me vengan a la memoria algunas míticas «guerras competitivas» y sus resultados finales entre Internet Explorer, Google Chrome y Firefox… entre Symbian, RIM (Blackberry), Windows Mobile, Andriod e iOS… entre Nokia, Siemens, Samsung, Apple, Xiaomi y Huawei… etc.

En este caso, el de este tipo (o similar) de servicios de mensajería instantánea, también recuerdo otros servicios que se oían mucho en el pasado y quizá ahora ya no tanto, como Viber, Line, Messenger, Skype, ChatOn… ¿Qué ha sido de ellos? Está claro que el líder es WhatsApp… pero… ¿se mantendrá en la cresta de la ola?…

Algunas notas e informaciones adicionales y de interés de WhatsApp al respecto de todo esto y, en especial, para tratar de asegurarse y asegurar la veracidad de la información en esta situación tan especial de pandemia del Coronavirus, Estado de Alarma y confinamiento:

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